Título en español: Anomalisa
Año: 2015
Director: Charlie Kaufman y Duke Johnson
Duración: 90 min
Director de fotografía: Joe Passarelli
Anomalisa es una obra que cuenta cómo Michael Stone, conferencista de negocios de hospitalidad, vive un colapso emocional cuando da una conferencia de trabajo a Cincinnati. El stop motion y las voces de los personajes (que son todas la misma) son el inicio de una serie de rarezas que abren la puerta al mundo interior de Michael. La mayor parte de la historia se desarrolla en el Hotel Fregoli, y no es casualidad que sea este el lugar en donde finalmente sale de control.
El hotel es un espacio muy revelador: el comportamiento de los personajes, los eventos extraños y las torpes decisiones de Michael revelan mucha información del protagonista sin la necesidad de tener una explicación completa de su vida. El Hotel Fregoli funge como espacio “puente” porque une ese mundo real con el mundo no tangible interior y no tangible exterior de Michael.

La estructura: lo que vende vs lo que siente
El colapso de Michael es el resultado de un profundo conflicto entre dos esferas que lo arrastran en sentidos contrarios. Por un lado, Michael está atado a lo que vende. Su perfil profesional lo obliga a externar una actitud de calidez y comprensión, que a su vez condiciona la forma en que los demás lo tratan. Por otro lado, Michael está atado a lo que siente: un mundo tangible interior completamente desolado y confundido.
Estas esferas son tan opuestas que causan el quiebre en el discurso de la conferencia. Michael vende que es necesario establecer una comunicación directa con cada cliente, entender sus días difíciles y su importancia. Sin embargo, él está tan desesperado por encontrar esa empatía y conexión que da un enorme significado a todo lo que hace Lisa – de ahí el título Anomalisa, por una mujer que conoce en el hotel – sin que sus acciones sean realmente trascendentes. En su discurso también insiste en que las empresas hoteleras deben buscar lo especial en cada cliente para que ellos se sientan cómodos, y humanizar su estancia para que ofrezcan más que un servicio. Por el contrario, para él la voz de todos es la misma, creyendo que todos excepto Lisa y él son el mismo ser. Deshumaniza en su día a día a todas las personas con las que se relaciona.
El hotel: espacio – puente
El hotel es el terrorífico enlace tangible de la confusión del protagonista. Desde el inicio, los botones para pedir comida son confusos, la actitud servicial de los empleados es incómoda y el ambiente que debería ser acogedor en realidad es inquietante. Los silencios, en los que se escuchan el zumbido de las luces y los tejidos de la ropa y las cobijas, son más constantes que las conversaciones.
Cuando llega la hora de dar el discurso, Michael comienza a dar saltos entre espacios tangibles y no tangibles hasta que esas emociones hacen que esa tarea sea imposible. El Hotel Fregoli no solo une lo tangible con lo mental, sino que expone la contradicción fundamental del protagonista: un hombre que predica la empatía pero vive en la absoluta imposibilidad de sentirla. El hotel, con su neutralidad y su repetición arquitectónica, funciona como un reflejo de su mente: un lugar cómodo pero inquietante, lleno de ecos de sí mismo.
Anomalisa utiliza el hotel como escenario de tránsito entre el cuerpo y la voz, la rutina y el deseo, la humanidad y la simulación. Es un episodio tan profundo en su vida y su carrera, que después de abandonar el hotel, se lleva todas sus nuevas preguntas e inconsistencias a casa. La noche que pasa en Cincinnati no representa un simple desliz emocional, sino un colapso ontológico: los muros, las personas, las ideas e incluso sus propios sentimientos parecieran construcciones artificiales, como el mismo stop motion.


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