La habitabilidad de una ciudad se corresponde con la calidad del espacio público. Esta es la premisa del documental de la televisión pública estadounidense How to Live in a City (1964). Este escrito y dirigido por George C. Stoney, narrado por Eugene Raskin y producido en colaboración con El Consejo Universitario de Educación para la Responsabilidad Pública (The University Council on Education for Public Responsibility).
“Algunos edificios rechazan a la gente, otros nos dan la bienvenida.”
How to Live in a City muestra los modos en que los habitantes de un barrio de Nueva York interactúan con el espacio público. Las calles pueden convertirse en espacios sociales, adaptados por la vida cotidiana y la creatividad vecinal. En breve, el entorno urbano es susceptible de transformarse. El proyecto revela usos imprevistos del espacio y formas libres de apropiación del espacio.

La premisa es clara: las ciudades no son estructuras fijas, pueden convertirse en escenarios dinámicos y participativos. La participación se ve de muchas maneras. A veces como niñas usando el asfalto para jugar. Otras, son jubilados usando una plaza para pasar el rato. Incluso se ve como empleadas tomando un descanso en las escalinatas de un edificio.
El documental señala la responsabilidad que tienen los urbanistas y arquitectos de diseñar en relación con los modos de convivencia de una ciudad. Un barrio que se percibe peligroso o abandonado puede volver a la vida gracias a una planificación urbana bien pensada y al compromiso de la comunidad.


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