The Shining: el hotel que alberga la locura

Título en español: El resplandor
Año: 1980
Director: Stanley Kubrick
Duración: 146 min
Director de fotografía: John Alcott

La arquitectura no siempre transforma a quienes la habitan. A veces sólo revela aquello que permanecía oculto.

En The Shining, el Hotel Overlook aparece como la oportunidad para comenzar de nuevo. Jack Torrance acepta cuidar el edificio durante el invierno. Usará ese tiempo para reconstruir su vida familiar y escribir. El Hotel promete tranquilidad, estabilidad y un futuro mejor. Sin embargo, conforme el aislamiento avanza, deja de ser un refugio. La distorsión de los espacios reflejan progresivamente el deterioro interior del protagonista.

El hotel como oportunidad

La primera impresión del Overlook está marcada por la amplitud. Sus salones y largos corredores transmiten orden. Es el tipo de lugar que ofrece una nueva vida aislada del caos de la urbe. La arquitectura colosal en medio del bosque aparenta ser acogedora. Kubrick construye esa ilusión a partir de la escala del edificio.

imágenes de la película The Shining protagonizada por Jack Nicholson.

Los pasillos donde la mente se pierde

El recorrido de Jack por el Hotel acentúa la obsesión del personaje. Los tonos rojizos de las alfombras, los muros y los salones, intensifican una sensación de locura que avanza con él. Cada pasillo conduce a un nuevo desbordamiento emocional, como si el edificio proyectara aquello que él ya llevaba consigo.

Lo insólito no es tangible. El hotel tiene todas las respuestas antes de hacer cualquier pregunta. Con la llegada del invierno, el Overlook cambia. Los mismos corredores ahora parecen interminables, las habitaciones se vuelven inquietantes. Los grandes salones dejan de transmitir hospitalidad. La arquitectura no se transforma físicamente; sin embargo, la manera en que es habitada cambia. Algo cambia en la atmósfera.

El hotel no afecta a todos igual. Más que imponer una condición, amplifica la relación que cada habitante establece con él. Wendy y Danny también recorren esos espacios, pero los experimentan de otra manera. Para ellos, el lugar encarna el miedo y la incertidumbre.

El exterior como desenlace

Cuando Jack abandona el interior del hotel para perseguir a Danny. La tensión cambia de escenario, pero no desaparece. Los colores cálidos quedan atrás. El paisaje se cubre de blancos y azules que transmiten silencio y frío. El exterior no representa la libertad frente al encierro, sino la continuación inevitable del conflicto que comenzó dentro.

Los muros del hotel no son límites para la locura. La persecución de Jack a Danny se sale del gran edificio. El lugar que contenía el orden y luego la locura, termina desbordándose hacia el espacio abierto.

The Shining convierte el espacio en una extensión de la mente humana: lo que fue la promesa de un hogar, después refleja el deterioro de quien lo habita. Finalmente, deja que ese conflicto encuentre su desenlace fuera de sus muros. Kubrick recuerda que los edificios no siempre crean nuestros fantasmas; en ocasiones, simplemente les dan un lugar donde aparecer.


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